Soluciones chinas

CLAUDIA FONSECA SOSA

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En el tercer pleno del XVIII Comité Central del Partido Comunista se aprobaron un grupo de medidas que profundizan las reformas que se realizan en la nación asiática desde 1979

China sigue sorprendiendo. El Gobierno de la nación, que en un futuro no tan lejano podría desbancar a Estados Unidos como la primera economía del mundo, ha anunciado un nuevo paquete de reformas que buscan reorientar su modelo de crecimiento hacia el consumo interno y limitar su dependencia del exterior.

En 1979, inició en China un proceso de transformaciones socioeconómicas encaminadas a desatar las fuerzas productivas del país. El modelo de desarrollo implementado descansaba en el fomento de la inversión extranjera y la exportación, con excelentes resultados sostenidos durante décadas, que le permitieron acumular un superávit de varios billones de dólares.

La economía china también supo maniobrar para sobrevivir al estallido de la burbuja financiera internacional en el 2008.

No obstante, ahora el gigante asiático tiene un “sueño”: duplicar el Producto Interno Bruto nacional y la renta per cápita para el 2020, comparando esos indicadores con los logrados en el 2010, cuando el país creció un 10,3 %. Para ello, el presidente Xi Jinping ha dicho que la nación debe realizar reajustes estratégicos en su estructura económica y ganar eficiencia en el mecanismo de supervisión estatal.

El Gobierno aspira a que cada uno de los 1 300 millones de chinos pueda disfrutar por igual de los beneficios del desarrollo, y hacia esa meta van dirigidas las medidas dadas a conocer por el XVIII Comité Central del Partido Comunista (PCCh) en su tercera plenaria, que tuvo lugar esta semana.

“El objetivo fundamental de las reformas aprobadas es mejorar y desarrollar el socialismo con características chinas y seguir adelante con la modernización del sistema y las capacidades de gobierno del país”, dice un comunicado emitido en la sesión de clausura del evento.

El documento hace énfasis en la necesidad de “establecer una relación apropiada entre el gobierno y el mercado”, para otorgarle a este último “una participación más decisiva en la asignación de recursos”.

De acuerdo con la prensa oficial, el PCCh creará reglas de mercado justas, abiertas y transparentes, así como mejorará el mecanismo de precios de mercado para que los negocios puedan operar de forma independiente.

Asimismo, China emprenderá una reforma fiscal, disminuirá el umbral de inversión extranjera, intensificará el desarrollo de las zonas de libre comercio e incrementará la apertura de las áreas interiores, costeras y fronterizas con vistas a crear un nuevo tipo de relaciones entre la industria y la agricultura.

Otras medidas aprobadas son permitir a los campesinos disfrutar de más derechos de propiedad sobre la tierra y los medios de producción, establecer un sistema de seguridad social sostenible, crear nuevas relaciones urbano-rurales para solucionar las dificultades creadas por las grandes olas de migración interna y aumentar el nivel de vida de la población en términos de acceso a los servicios de salud, educación, etc.

También se anunció una modificación de la política de planificación familiar teniendo en cuenta los cambios demográficos de la nación más habitada del planeta —y a la vez envejecida—, para satisfacer el deseo de muchas familias de tener más de un hijo (que era el límite establecido).

Se habló de dedicar mayor cantidad de recursos al ejército y de fomentar el desarrollo científico y ecológico.

Pero, ¿en qué consiste la naturaleza de estas reformas?

Según explicó a Granma el analista cubano Eduardo Regalado, del Centro de Investigaciones de la Política Internacional, a raíz de la crisis financiera en sus principales mercados (Europa y EE.UU.), los chinos se han visto en la necesidad de reducir su dependencia del capital extranjero y fortalecer el mercado interno, que es el más grande del mundo.

Los productos chinos, que antes de la crisis se vendían muy bien, porque eran más baratos, comenzaron a verse perjudicados por la competencia que les hacían los productos europeos y estadounidenses (o sea, de los mismos países a los que les vendían). Al mismo tiempo, los chinos han aumentado su poder adquisitivo, y eso abre la interrogante de: ¿por qué venderles a otros si en China ya nos pueden comprar?

Para Regalado, estas medidas de ajuste buscan elevar aún más el nivel de vida de la población e ir cerrando las brechas en el desarrollo entre las zonas rurales y las urbanas. También darían solución a dificultades internas del país, que se han producido como consecuencia del propio desarrollo, como la contaminación ambiental, la migración del campo a la ciudad, entre otros.

Además, una transformación importante que se avizora en las proyecciones de los dirigentes chinos será el salto de un modelo de crecimiento extensivo, donde el país crece más en la medida que va abriendo un mayor número de fábricas, y a otro de crecimiento intensivo, en el que se le otorga un rol más significativo a la ciencia y la técnica en los procesos de producción, un modelo que a la vez se preocupa más por ser ecológico y que depende menos del exterior.

 

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