El arte de compartir lo que tenemos

Islas Pacífico

Claudia Fonseca Sosa

Poco antes de regresar convertidos en doctores a su país, una pequeña isla del océano Pacífico, Nignanna, Junior y Paul comentaron a Granma algunas de sus experiencias como estudiantes en Cuba.

Cada uno de estos jóvenes de Islas Salomón nos contó a su manera cómo fue vivir casi seis años en una tierra tan caliente como la suya, donde las personas son alegres y hospitalarias, pero tienen costumbres diferentes.

“A veces en las calles no entendíamos qué decía la gente, porque además de hablar un idioma extranjero, el lenguaje de la Medicina es diferente al popular. Menos mal que con el tiempo nos fuimos acostumbrando, y hasta llegaron a confundirnos con cubanos”, dice Nignanna entre risas.

“En nuestro país se hablan distintas lenguas y aprender una completamente diferente fue divertido”, añade el joven que se graduó con Título de Oro.

A partir del tercer año de la carrera comenzaron a aplicar los conocimientos adquiridos en los policlínicos y hospitales, en contacto directo con los pacientes.

Junior admite que de inmediato notó que “los cubanos saben mucho de medicina” y eso se convierte en un reto. “Te hacen mil preguntas cuando intentas diagnosticarlos y ponerles un tratamiento. Entonces tienes que ser fuerte y no dejarte llevar. Hay que tener paciencia y ser preciso. Las experiencias son muy buenas también en este sentido”, explica.

A su vez, Paul destaca que para él fue importante conocer cómo se practica la atención primaria de salud, pues considera que su aplicación en Islas Salomón puede contribuir a controlar enfermedades como la diabetes.

“En mi país hay muchas personas que no tienen recursos para acceder a los hospitales y la atención primaria puede ayudar a que su padecimiento no se complique”, reflexiona.

“Conocer a fondo las historias de los pacientes y sus necesidades, permiten que el diagnóstico sea mejor. Eso es fundamental”, argumenta.
Los tres jóvenes recuerdan que supieron de la posibilidad de estudiar en Cuba mediante un programa de televisión local en el que se hablaba de las relaciones de Islas Salomón con un país del Caribe, que aunque distante desde el punto de vista geográfico, atesora gran prestigio internacional por sus principios solidarios. Entonces decidieron aplicar para la beca e iniciaron la aventura.

Ahora —coinciden— nos marchamos con la satisfacción de haber aprendido no solo de Medicina, sino con una formación integral.

Nignanna, Junior y Paul no son los únicos jóvenes del Pacífico que se han formado en Cuba. Actualmente estudian en nuestro país alrededor de una centena de muchachas y muchachos de 12 estados insulares de esa zona.

En una reciente entrevista con este diario, el embajador de Islas Salomón en La Habana, Simeón Bouro, afirmó que “gracias a Cuba en pocos años contaremos con muchos más médicos de los que habíamos podido formar en 36 años de independencia”.

Luego añadió que la Mayor de las Antillas “ofrece muy buenas oportunidades de estudio” y que por eso “les estamos agradecidos”.

CUBA AL OTRO LADO DEL MUNDO
Al lector pudiera llamarle la atención cómo es posible que Cuba —un archipiélago del Caribe sujeto a uno de los bloqueos económicos, comerciales y financieros más férreos de la historia—, mantenga estrechas relaciones de cooperación con países de una zona tan distante, donde convergen potencias al estilo de Estados Unidos, China y Australia. Pero la tradición de diplomacia y los principios de nuestro país hablan por sí solos.

“Cuba está contribuyendo de una manera sustancial a la transformación de los sistemas de salud de Islas Salomón y de la región del Pacífico”, manifestó este año en Cuba el primer ministro salomonense Gordon Darcy Lilo.

Tras dejar inaugurada en La Habana la primera embajada de su país en toda Latinoamérica, el dignatario también elogió la calidad del sistema educativo cubano y la formación “como médicos de bien” que han recibido aquí alrededor de cien estudiantes de su país.

“Están aprendiendo a ver la Medicina no con carácter comercial sino con enfoque humanitario. Eso es esencial”, sostuvo.

Al menos cinco brigadas médicas cubanas han trabajado en las Islas del Pacífico, específicamente en Kiribati, Tuvalu, Nauru, Islas Salomón y Vanuatu. A su vez, se han graduado en Cuba más de 500 jóvenes de aquellas tierras.

Darcy Lilo manifestó que la cooperación Sur-Sur es uno de los pilares fundamentales de la política exterior de Islas Salomón y de sus estados vecinos, y que acercarse a los países latinoamericanos y caribeños constituye una prioridad nacional, en aras de enfrentar los desafíos que impone el orden internacional imperante y el cambio climático.

Durante la visita del dignatario, el viceministro de Relaciones Exteriores Rogelio Sierra destacó que la misión diplomática de Islas Salomón se sumaba a las de otros 104 países y siete organizaciones internacionales acreditadas actualmente en Cuba.

Esta nueva legación tiene un simbolismo especial, pues se trata de la primera y única embajada de las Islas del Pacífico acreditadas en La Habana y en América Latina y el Caribe, subrayó.

Sierra agradeció, además, el gesto digno y valiente de Islas Salomón de apoyar la lucha contra el bloqueo estadounidense y reiteró el compromiso de Cuba con la continuidad de la cooperación, a fin de estrechar aún más los lazos.

Para Cuba las distancias de viaje al Pacífico oscilan en los 28 000 kilómetros, a través de complicadas conexiones aéreas.
Sin embargo, nuestro Gobierno mantiene relaciones diplomáticas con varias naciones del área desde la década de 1980.

En 1983 se establecieron vínculos con Vanuatu y en 1989 con Papúa Nueva Guinea. En el 2002 con Nauru, Tonga, Islas Fiji, Kiribati, Islas Salomón e Islas Cook, y en el 2006, con Tuvalu. En el 2007 se sellaron los nexos con Samoa y en septiembre del 2014 con Niue, en el contexto de la III Conferencia Internacional de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo. Todos estos países siempre han apoyado a nuestro Gobierno en los foros internacionales.

Los estados insulares del Pacífico abarcan un gran territorio insular que comprende 526 465 kilómetros cuadrados (islas, arrecifes, atolones, etc.) y una zona económica exclusiva colectiva de 19 537 900 kilómetros cuadrados. La población general es superior a los ocho millones de personas, la mayoría de los cuales depende de la agricultura, la pesca y la silvicultura.

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2 respuestas a El arte de compartir lo que tenemos

  1. Heri dijo:

    Habló muy bien el primer ministro salomonense Gordon Darcy Lilo: “están aprendiendo a ver la Medicina no con carácter comercial sino con enfoque humanitario. Eso es esencial”.

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  2. Francisco Porto dijo:

    Menos de 1 millon de habitantes, 11 votos en las Naciones Unidas.

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